viernes, 17 de mayo de 2013
jueves, 16 de mayo de 2013
Existe una relación historica bastante importante entre Topares y la comarca en la que se encuentra, con Caravaca de La Cruz.
Tras la desaparición del reino nazarí la situación sufriría una importante transformación, que tuvo su base esencial en el siglo XVI. Esta centuria se caracterizará por una serie de evoluciones, impulsadas por nuevos factores, que se traducirán en la ampliación de la red o el restablecimiento de rutas existentes con anterioridad, pero que la realidad de la presencia musulmana, cuando menos, dificultó.
CAMINO DE LOS VÉLEZ
Se establece el «Camino de los Vélez», con conexión con el de Granada y
ampliación hasta Almería. Este camino, partiendo de Caravaca, por La Encarnación y La Almudema a través del corredor de Tarragoya, llegaría a
Los Royos, en donde se bifurcaba el primitivo de Granada, hacia El Retamalejo, Las Peñicas (Poyos de Celda), y, ya en la Provincia de Almería,
Topares, Cañada de Cañepla, María, Vélez-Blanco y Vélez-Rubio.
Varios son los lazos que podemos establecer entre esta comarca (principalmente Vélez-Blanco) y Caravaca en el siglo XVI. El primero es que el señorío y marquesado se estableció, en 1507, en la persona de Pedro Fajardo, Comendador de Caravaca por la Orden de Santiago.
El segundo que el Marqués de los Vélez promovió una repoblación, entre 1512 y 1523, que supuso la llegada de ochenta y siete familias, procedentes mayoritariamente de Caravaca, Calasparra o Mula. Y en 1577, tras la diáspora de los moriscos, aparecieron nuevos pobladores, entre los que había 18 familias de Caravaca, 10 de Moratalla, 6 de Cehegín, 1 de El Moral y 1 de Mula. Por último, la propia toponimia nos deja constancia de la presencia de Caravaca en Vélez-Blanco, concretamente en los denominados Caños de Caravaca, fuente situada junto a una de las puertas de acceso a la villa que, a través de María, conectaba con el camino de Caravaca. Todo ello sin contar, ya en los siglos XVIII y XIX, la presencia iconográfica de la Cruz en las iglesias de Topares (torpemente quitada en una reparación reciente) y Cañada de Cañepla (María).
Tras la desaparición del reino nazarí la situación sufriría una importante transformación, que tuvo su base esencial en el siglo XVI. Esta centuria se caracterizará por una serie de evoluciones, impulsadas por nuevos factores, que se traducirán en la ampliación de la red o el restablecimiento de rutas existentes con anterioridad, pero que la realidad de la presencia musulmana, cuando menos, dificultó.
CAMINO DE LOS VÉLEZ
Se establece el «Camino de los Vélez», con conexión con el de Granada y
ampliación hasta Almería. Este camino, partiendo de Caravaca, por La Encarnación y La Almudema a través del corredor de Tarragoya, llegaría a
Los Royos, en donde se bifurcaba el primitivo de Granada, hacia El Retamalejo, Las Peñicas (Poyos de Celda), y, ya en la Provincia de Almería,
Topares, Cañada de Cañepla, María, Vélez-Blanco y Vélez-Rubio.
Varios son los lazos que podemos establecer entre esta comarca (principalmente Vélez-Blanco) y Caravaca en el siglo XVI. El primero es que el señorío y marquesado se estableció, en 1507, en la persona de Pedro Fajardo, Comendador de Caravaca por la Orden de Santiago.
El segundo que el Marqués de los Vélez promovió una repoblación, entre 1512 y 1523, que supuso la llegada de ochenta y siete familias, procedentes mayoritariamente de Caravaca, Calasparra o Mula. Y en 1577, tras la diáspora de los moriscos, aparecieron nuevos pobladores, entre los que había 18 familias de Caravaca, 10 de Moratalla, 6 de Cehegín, 1 de El Moral y 1 de Mula. Por último, la propia toponimia nos deja constancia de la presencia de Caravaca en Vélez-Blanco, concretamente en los denominados Caños de Caravaca, fuente situada junto a una de las puertas de acceso a la villa que, a través de María, conectaba con el camino de Caravaca. Todo ello sin contar, ya en los siglos XVIII y XIX, la presencia iconográfica de la Cruz en las iglesias de Topares (torpemente quitada en una reparación reciente) y Cañada de Cañepla (María).
jueves, 25 de abril de 2013
La idea de este blog ha surgido por el desconociemiento de Topares por parte de mucha gente. Nos dedicaremos por un tiempo a descubrir la historia y los encantos que esconde este maravilloso pueblo.
Topares es una pedanía del municipio de Vélez-Blanco, en el norte de Almería, a 194 km de ésta. Sus campos son tan fértiles y ricos en cereales que a Topares se le conoce como "el granero de la provincia".
Para calificar el abandono al que estuvo sometida durante siglos esta remota aldea en las sierras del sureste de la península ibérica, basta señalar el dicho popular acuñado en la comarca: "Topares, echa pan y no te pares".
Hasta hace muy pocos años, incluso después de la llegada de la democracia a España, Topares era una aldea remota y olvidada por los poderes públicos.
La historia de doña María Serrano, la vecina de Topares que escribió a Franco pidiendo ayuda, sirvió de base argumental para Anticrónica de un pueblo, del Equipo Dos,1 que sufrió en 1974 la prohibición de la censura franquista. La copia en súper 8 de este documental de denuncia social de Fernando Pérez y José María Siles fue vista en toda España en cine-clubs y circuitos de cine alternativo.
Topares no tenía entonces si carretera de acceso, ni luz, ni teléfono, ni médico y ni siquiera distribución de agua. A pesar de que los campos de Topares son ricos en nieves y en lluvias y las corrientes subterráneas dan allí nacimiento al río Guadalquivir.
Efectivamente, investigaciones recientes sitúan el nacimiento del Guadalquivir en las cercanías de esta aldea, exactamente en los límites de la provincia de Almería con las de Granada y Murcia.
Desde la aldea de Topares parte un camino de tierra hacia el caserío de Santonge. A unos tres kilómetros de la aldea y un centenar de metros del camino hay un pozo. La vegetación que crece junto al brocal, especialmente juncáceas, prueba que existe un caudal subterráneo.
Topares es una pedanía del municipio de Vélez-Blanco, en el norte de Almería, a 194 km de ésta. Sus campos son tan fértiles y ricos en cereales que a Topares se le conoce como "el granero de la provincia".
Para calificar el abandono al que estuvo sometida durante siglos esta remota aldea en las sierras del sureste de la península ibérica, basta señalar el dicho popular acuñado en la comarca: "Topares, echa pan y no te pares".
Hasta hace muy pocos años, incluso después de la llegada de la democracia a España, Topares era una aldea remota y olvidada por los poderes públicos.
La historia de doña María Serrano, la vecina de Topares que escribió a Franco pidiendo ayuda, sirvió de base argumental para Anticrónica de un pueblo, del Equipo Dos,1 que sufrió en 1974 la prohibición de la censura franquista. La copia en súper 8 de este documental de denuncia social de Fernando Pérez y José María Siles fue vista en toda España en cine-clubs y circuitos de cine alternativo.
Topares no tenía entonces si carretera de acceso, ni luz, ni teléfono, ni médico y ni siquiera distribución de agua. A pesar de que los campos de Topares son ricos en nieves y en lluvias y las corrientes subterráneas dan allí nacimiento al río Guadalquivir.
Efectivamente, investigaciones recientes sitúan el nacimiento del Guadalquivir en las cercanías de esta aldea, exactamente en los límites de la provincia de Almería con las de Granada y Murcia.
Desde la aldea de Topares parte un camino de tierra hacia el caserío de Santonge. A unos tres kilómetros de la aldea y un centenar de metros del camino hay un pozo. La vegetación que crece junto al brocal, especialmente juncáceas, prueba que existe un caudal subterráneo.
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